La posmodernidad nos ha traído no solo nuevos modelos de pensamiento y formas de organización social, sino también acontecimientos globales que desafían desde diferentes flancos el valor de la persona. El comercio, por su parte, toma un lugar prioritario como actividad y se vive bajo el extremo del libre mercado, con los vicios que eso conlleva. Esto pone en relieve la responsabilidad que el mundo empresarial debe asumir, y responde con modelos que atribuyen a las organizaciones un compromiso que solo es atribuible a las personas. Aquellos que mantienen el liderazgo son: los que promueven la responsabilidad de unir los negocios con la sociedad y el reconocimiento de los personajes involucrados en la estrategia de la empresa; sin embargo, lo hacen con deficiencias antropológicas. Proponemos aquí un modelo basado en la antropología personalista, su justificación epistemológica y práctica, así como los pasos para su implementación.